Somos un equipo

Hoy, viernes 26/02/10, los alumnos han expuesto sus trabajos en grupo. Casi todos los grupos habían ya solventado sus diferencias y les tocaba presentar sus trabajos sobre distintos artistas como Gaudí, Miguel Ángel, Goya y Velázquez.
¿A qué viene el “casi todos”? A que uno de los grupos, que no ha presentado el trabajo porque a uno de sus miembros  se le ha olvidado (sí, aunque parezca mentira me lo creo, creo que lo tienen hecho), ha aireado en público sus disputas. En este caso, dos chicas acusaban a un chico de no haber hecho casi nada. Como hablando se entiende la gente, todos hemos comprobado que posiblemente ha hecho tanto o más que sus acusadoras. El problema es que este grupo, compuesto por alumnos de muy buen rendimiento, tiene mucho patrón y poco marinero. El choque de fuertes personalidades ha sido evidente al intentar cada uno  imponer sus criterios . Una vez más, le toca a la profesora recordar las actitudes recomendables para trabajar en equipo: no viene mal ser flexible, solidario y generoso. Y el lunes, a entregar el trabajo, claro.
También he tenido oportunidad de asistir a una sesión de programación de aula. Las dos tutoras de 6º han acordado la planificación de actividades -pues van más o menos a la par- para la semana que viene. En este caso, se aprecia una total sintonía entre las dos profesoras, tanto en lo académico como en lo personal. Pero en nuestro futuro como profesores no siempre va a suceder igual. Tomemos nota de lo que pasó hoy entre los alumnos para que mañana no nos pase a nosotros algo parecido.

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Tengo que organicionarme

No, no me he equivocado al poner el título. ¿Recordáis Taxi Driver? En esta peli, el protagonista -el loco Travis Bickle, encarnado por Robert De Niro cuando aún era bueno- cuelga un cartel en la pared de su cuchitril, un cartel que reza: “Tengo que organicionarme”. Piensa que al ser una palabra más larga y “seria” que “organizarme”, le ayudará más fácilmente a recordar y cumplir su propósito.
Pues bueno, todo esto viene a cuento -abandonando ya las podridas calles de Nueva York y aterrizando en la escuela- porque pienso que para ser un buen profesor hay que ser muy metódico y ordenado. Si ya hablé en otra entrada del registro de información sobre los alumnos, hoy debo por lo menos destacar el cuaderno de evaluación y la agenda de los alumnos. El cuaderno que L. me mostró, su cuaderno, no sólo incluye las notas de los controles , trabajos, dictados, etc. sino que también qué niños traen los libros y el material necesario a clase, quién realiza actividades complementarias, etc.
La agenda, por otra parte, está pensada para que los niños poco a poco aprendan a “organicionarse”. En ella anotan las tareas a realizar (cada área de un color), la fecha de entrega de trabajos, exámenes, etc. Además, la agenda es el instrumento de comunicación por excelencia con las familias, pues los padres deben firmar cada fin de semana las observaciones de la profesora, las calificaciones obtenidas por sus hijos en las pruebas realizadas, etc.

Y siguiendo con el capítulo de resolución de conflictos, tomad nota: S (el niño con síndrome de Down) rompe una hoja del libro de un compañero. La profesora se acerca a S, le rompe una hoja del suyo y le pregunta si le gusta ahora su libro. S, contrariado, contesta entre dientes que no. Lección moral: “No hagas al prójimo lo que no quieres que te hagan a ti”.

PD- Tranquilos, luego pegó las hojas con celo y todos tan contentos.

  Travis Bickle, el último mohicano