Ay, las mates…

Qué mejor forma para acabar un largo día de clase que con un examen de mates…
Lo cierto es que se mascaba la tragedia, pues la hora antes del examen la habíamos dedicado a corregir ejercicios con resultados algo desalentadores. Y es que parece que a estas alturas (¡con lo que falta aún!) la muchachada anda pensando, más que en MCDs y en mcms, en el fútbol o en chicos. O por lo menos, eso es lo que parece.
Así que en el examen parece que muchos han olvidado de repente lo que se sabían muy bien. El “profe, yo lo sé, pero se me ha olvidado”  es una frase muy socorrida. Un niño, el pobre, se ha puesto a llorar en medio del examen, y no encontraba consuelo porque no le salía una  de esas divisiones que más que divisiones parecen portaaviones. Yo le he dicho que no se acaba el mundo porque no nos salga una división…
En fin, no dramaticemos, nada que no se pueda arreglar con un pequeño rapapolvo general por parte de la tutora y, por supuesto, poniendo todos un poco más de nuestra parte. Y es que, de vez en cuando, hay que ponerse un poco serio.

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Después del primer día, viene el segundo

Es lo que tiene llegar al centro de prácticas bien iniciado el curso, que al segundo día de estar allí -que a ti te parece el segundo día para todo el mundo- los alumnos tienen examen de Cono a primera hora. La profesora ha repartido un examen para todos, pero del que los niños de Compensatoria sólo tenían que contestar tres preguntas; éstos además tenían que hacer otro examen más sencillo. Así, cada niño es evaluado según sus logros teniendo en cuenta el nivel del que parten y sus capacidades. E. ha realizado el examen con el libro, cosa que me parece bien, no es poco que sepa encontrar lo que le piden y copiarlo o resumirlo.  
Mientras, S. hacía ejercicios de una cartilla de 1º, que siguen siendo un poco difíciles para él.
Hoy he empezado a ser -creo yo- útil, porque como la profesora no puede multiplicarse, mientras ella ayudaba a S. he estado resolviendo dudas de los alumnos en el examen, he corregido ejercicios de mates y luego, en un desdoble de la clase, he estado explicando y corrigiendo ejercicios de matemáticas a una niña de Compensatoria con un nivel muy bajo. Su gran problema es que no va mucho a clase.
A última hora, L. y yo nos hemos podido quedar solos y me ha explicado algunas cosas muy interesantes:
– Lleva una ficha de datos, así como un registro de las características, incidencias, actitudes, etc. de cada alumno.
– Secretaría también proporciona datos como teléfonos de contacto, disponibilidad de internet, nacionalidad del niño y/o de los padres, etc.
– Cada trimestre por lo menos, L tiene una reunión con cada familia, con el niño delante.
La información sobre los niños y su entorno es imprescindible, porque cada niño es un mundo. Cuanto más sepamos de ellos y su entorno, mejor.