Tengo que organicionarme

No, no me he equivocado al poner el título. ¿Recordáis Taxi Driver? En esta peli, el protagonista -el loco Travis Bickle, encarnado por Robert De Niro cuando aún era bueno- cuelga un cartel en la pared de su cuchitril, un cartel que reza: “Tengo que organicionarme”. Piensa que al ser una palabra más larga y “seria” que “organizarme”, le ayudará más fácilmente a recordar y cumplir su propósito.
Pues bueno, todo esto viene a cuento -abandonando ya las podridas calles de Nueva York y aterrizando en la escuela- porque pienso que para ser un buen profesor hay que ser muy metódico y ordenado. Si ya hablé en otra entrada del registro de información sobre los alumnos, hoy debo por lo menos destacar el cuaderno de evaluación y la agenda de los alumnos. El cuaderno que L. me mostró, su cuaderno, no sólo incluye las notas de los controles , trabajos, dictados, etc. sino que también qué niños traen los libros y el material necesario a clase, quién realiza actividades complementarias, etc.
La agenda, por otra parte, está pensada para que los niños poco a poco aprendan a “organicionarse”. En ella anotan las tareas a realizar (cada área de un color), la fecha de entrega de trabajos, exámenes, etc. Además, la agenda es el instrumento de comunicación por excelencia con las familias, pues los padres deben firmar cada fin de semana las observaciones de la profesora, las calificaciones obtenidas por sus hijos en las pruebas realizadas, etc.

Y siguiendo con el capítulo de resolución de conflictos, tomad nota: S (el niño con síndrome de Down) rompe una hoja del libro de un compañero. La profesora se acerca a S, le rompe una hoja del suyo y le pregunta si le gusta ahora su libro. S, contrariado, contesta entre dientes que no. Lección moral: “No hagas al prójimo lo que no quieres que te hagan a ti”.

PD- Tranquilos, luego pegó las hojas con celo y todos tan contentos.

  Travis Bickle, el último mohicano